Amalia Buergo

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Amalia Buergo (Puebla ,1971)

Estudió Diseño Gráfico en la Universidad Iberoamericana. Dentro de la pintura se ha desarrollado en la técnica del acrílico, en un estilo figurativo.Ha trabajado el cuerpo femenino desnudo para conocer y alcanzar toda su dimensionalidad. La pintora suele expresar entes femeninos corpulentos sin rostros detallados y con obesidad en distintas partes de su ser.
El exceso de carne, la gula en general, la ambición sin límites, la intensidad insaciable y el hartazgo son los ejes temáticos de los cuales parten sus obras. Amalia recurre frecuentemente a las historietas, ilustraciones, cómics, tipografías, logotipos y graffiti en grandes formatos para relatar cómo sus protagonistas se desdoblan, desarrollan una concientización de la otredad, hasta que se convierten en manchas.
Los medios que utiliza son acrílico, spray y carbón y lápiz. “Altero a las modelos, si son delgadas, las engordo y así logro el efecto del sobrepeso no nada más físico, sino también espiritual, mental y emocional”. El consumismo sin fin es la atmósfera que enmarca sus singulares cuerpos de mujer. Amalia no agrega texturas, ya que la gordura en sí es bastante palpable en sus obras.
El dibujo es parte central del trabajo de la pintora, el ritmo de sus trazos es enérgico y sin titubeos, apenas con unas cuantas líneas consigue la fuerza vital de sus personajes. Pareciera que la artista traspasa su robustez artística a las “gordas” de sus cuadros. Las figuras son lo más relevante de su trabajo, el fondo y la luz vienen después.
Las mujeres están estáticas, pero emanan una fuerza inaudita de demasía. Sus partes sobrantes contrastan con sus desdibujadas caras y sus delgadas manos y pies. Amalia es muy espontánea y por eso sus formas son tan naturales y es posible percibir el despliegue del ser en otras entidades hasta extinguirse y reducirse a la nada. “Ellas se desdoblan sin control y luego intentan integrarse, sin embargo, ya no pueden completarse. El ser humano es múltiples personajes en sí mismo”.
Aunque las figuras de Amalia aparentemente son femeninas, en realidad tienen el potencial de ser andróginas. “Definitivamente no me inclino por el erotismo, la desnudez del cuerpo me permite justificar la claridad de mis ideas, éste porta el ego y el alma”. Cabe mencionar que el rojo de la carne otorga al espectador la sensación de captar proporciones dentro de una distorsión ficticia.

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